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lunes, 9 de junio de 2014

Costa Dorada


L'Ametlla de Mar, Costa Dourada

Olivo, a contraluz
Al norte del Delta del Ebro, en lugares que fueron dominio del vasto Imperio Romano bajo control de la ciudad de Tarraco, se encuentra una bella costa salpicada de rocas de un color cobrizo a veces, ocre en otras, y doradas playas hoy ocupadas por otro tipo de colonos.

Panorámica
El fuerte contraste entre los arbustos y palmeras de un verdor intenso, los oscuros tonos del follaje de los olivos que se encuentran por todas partes, y el rojo cinabrio de sus tierras no es nada si lo comparamos con las tonalidades desde un verde turquesa hasta un gris obscuro que toman las aguas del mediterráneo en sus costas, pasando por toda la gama de azules; cobalto intenso, a veces, azul prusia otras, según la hora del día y la limpieza del cielo.

Puerto de pescadores
Y siempre rompiendo los tonos fuertes, intensos, de esa brutal naturaleza por todas partes podemos ver el blanco de las casas de pescadores en la costa, de las masías en el interior, en perfecto contrapunto con la tierra y con el agua del mar.

Acantilado
Uno no puede abstraerse de todo eso, insensible, y quedarse sin hacer nada. Los lápices, las acuarelas, los pinceles parecen cobrar vida propia y me llevan a dibujar casi sin mirar, siempre que puedo; en la terraza del café, con una cerveza en la mano, en la tumbona del hotel, siempre con mi cuaderno a cuestas dispuesto a retratar, de modo subjetivo, todo lo que me rodea; pero sobre todo, los olivos con sus retorcidos grises troncos y los acantilados con esos cortes sedimentarios hechos por el agua, el viento y la fuerza de las olas.
Botes de pesca


Olivos podados
Os pongo aquí alguno de esos dibujos. Unos hechos a pluma estilográfica y agua, otros a la acuarela, todos apuntes de mi cuaderno de viaje.
Olivos