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domingo, 27 de enero de 2013

Itxasoaren taupadak - Los latidos del mar


Será la furia de Neptuno, por nuestra invasión de sus dominios, o no.
O será sólo superficial, resultado de la furia de Eolo.
Pero cuando el cantábrico se agita, se aceleran sus latidos, y su pecho comienza a subir y bajar rítmicamente provocando ese golpeo constante del agua contra la costa.
Entonces el golpeo de las olas se convierte en espectáculo, y los donostiarras vamos a fotografiar las olas rompiendo contra el paseo Nuevo, unos con el pincel, otros con las cámaras.
Ésta es una acuarela de uno de esos momentos en que el choque de las olas contra el Paseo Nuevo muestra toda la fuerza del mar; cuando el latido del pecho de Neptuno retumba en la orilla; cuando el enojo de Eolo levanta la espuma de las olas hasta alturas impensables...

Olatuen Talkak; Itxasoaren Taupadak.

domingo, 13 de enero de 2013

Colores 'ocasionales' o del Ocaso...

Bajo el palio de la luz crepuscular...
cuando el cielo va perdiendo su color,
quedo a solas
             con las olas
                          espumosas
que me mandan su rumor...

Así empezaba una canción que escuché cantar mucho cuando niño, y cuya letra me quedó grabada.
Si no recuerdo mal, se titula  "mirando al mar".
Así estaba yo un día de no hace mucho tiempo, sentado en el espigón de la ría de Zumaya, mirando a la marina mientras caía el sol en poniente.
La verdad es que había sido un día lluvioso, tormentoso, y muy poco agradable. Pero a última hora se abrieron algunos claros entre las nubes, y por ellos los últimos rayos del sol crepuscular tiñeron algunas nubes de fuego y sangre, en duro combate con el oscuro gris de un cielo amenazante, casi tenebroso a esas horas.
Esa visión, aquél espectáculo, hizo que me sentara en el borde del espigón, junto a un noray, hasta que los últimos rayos de sol desaparecieron en el horizonte y la noche se adueñó de todo.
Durante aquel breve tiempo en que pude disfrutar de aquel espectáculo de luces y sombras, tomé algunas fotografías.
Hoy trece de enero del trece, ha hecho un día frío y lluvioso, invernal, y al atardecer, no sé por qué, me he acordado de aquel día.
He buscado las fotos que hice en Zumaya, y ésto que aquí os presento es fruto de ese momento de tensión eléctrica y ansiosa que supone el intentar crear a partir de un recuerdo, aunque cuentes con fotografías que te ayudan.
He de reconocer que esa tensión también puede deberse a que llevo trece, si, trece días sin fumar, lo que hace que todos mis sentidos estén 'alborotados'. Ellos son los 'culpables' de la fuerza del color de esta acuarela, cuya elaboración ha sido breve en el tiempo, pero intensa en el sentir.

Un abrazo

domingo, 6 de enero de 2013

Dibujando el invierno

Otsagabia - Ochagavia
Mi amigo J.B. puso hace poco una foto de Otsagabia en la red, añorando los tiempos en que, de niño, vivía aquellos duros pero entrañables inviernos en el pueblo, al calor de la chimenea. el pueblo de Otsagabia está en la cabecera del Valle de Salazar, en el Pirineo Navarro, y es un pueblo que parece salido de un cuento de hadas, amén de estar rodeado de unos paisajes preciosos, y el hayedo más grande de la península, con toda probabilidad: La selva de IRATI.
Los recuerdos de Javier me llevaron a recordar los tiempos de mi niñez, cuando se usaban las botellas de barro cocido llenas de agua caliente para calentar los pies al ir a la cama,reemplazadas luego por  aquellas bolsas de goma, con la misma función, pero que te dejaban la cama chorreando cuando la goma, deteriorada, se rompía.
Aquellos tiempos en que, levantarse de la cama por la noche para ir al baño era una tarea poco apetecible, en aquellas casas de elevados techos y de ventanas por cuyas rendijas silbaba el viento.
Aquellos tiempos en eue, en invierno, toda la vida familiar discurría en la cocina, al calor de la leña o el carbón que ardía en la 'económica', cuando todos compartíamos el mismo espacio y tiempo, en vez de estar cada uno aislado en su propio 'tempo' mirando al móvil, la tablet, el geimboy, o cualquier otro artilugio.
y me animé a hacer una acuarela a partir de la foto que Javier publicó, más por añoranza de aquellos inviernos que nos unían a todos que por otra cosa, con un resultado que, dejando lo artístico a un lado, evoca ese frío que tantas veces hemos sentido de niños.
Aprovecho la ocasión para desearos a todos un feliz 2013, a pesar de los 'augurios' que nos traen los políticos y agoreros.

URTE BERRI ON, denori; FELIZ AÑO NUEVO.