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miércoles, 29 de febrero de 2012

En el Parque de Aiete



Palacio de Aiete

Este precioso parque, rodeando al palacio del mismo nombre, viene del siglo 19.
Lo mandaron construir los Duques de Bailén en 1878, y es del esttilo denominado del segundo Imperio Francés.

Posteriormente, acogió en sus dependencias a la reina Isabel II, al Rey Alfonso XIII, a la Reina María Cristina, y a la Reina Victoria de Inglaterra.


Los Jardines de Ducasse

Lo compró el Ayuntamiento de San Sebastián para cedérselo al dictador como residencia Veraniega desde 1939 hasta 1975, fecha en que lo volvió a comprar el Ayuntamiento de San Sebastián, abriendo al público el parque, que entre otras cosas tiene un precioso jardín diseñado por Pierre Ducasse.

Una farola en el parque

Como el parque está a pocos metros de mi casa, con frecuencia paseamos por él, y suelo algunas veces aprovechar para dibujar rincones del parque en los que aprovecho para desconectar del bullicio.
Os presento aquí algunos dibujos, hechos en diferentes fechas, por los rincones de este precioso parque donostiarra.

domingo, 19 de febrero de 2012

Madinat Al-Zahra

En Medina Azahara.

Ay Abd Al-Rahman, Gran Califa;

Dicen que, tras dominar los emiratos y reinos andalusíes,
sometiste a los reinos cristianos del norte,
atrajiste a Córdoba a los más prestigiosos sabios de la época, alfaquíes, literatos, muftíes, poetas áulicos, ...
y tu corte Cordobesa pasó a ser la más culta,
la más poderosa,
la más rica.


Como descendiente de los Omeyas de Damasco,
te proclamaste Califa.


Córdoba se te quedó pequeña;
no reflejaba tu grandeza
y quisiste construir tu castillo,
tu ciudad palatina,
la más bella,
la más grande,
como morada, palacio, castillo... y sede del Califato.

Dicen, cuentan, que llevó 40 años su construcción
dicen que era más bello que los palacios de Bagdad.

Cuentan que, para complacer a tu novia,
venida de tierras más frías
y que añoraba la nieve,
plantaste miles de almendros en derredor,
para que en los meses más fríos,
el blanco de las flores
le recordase la añorada nieve...

Cuentan qua más de cuatro mil columnas,
traídas de todos los confines,
adornaban tus palacios.

Cuentan que el palacio de tu primer ministro,
Ya'far ibn Abd Al-Rahman,
dejaba asombrados a quienes tenían que acudir donde él;

Dicen que la casa Real asombraba a quien tuvo el privilegio de verla.

Se dice que el salón Oriental, el más fastuoso,
se sujetaba sobre columnas de mármol rojo y azul,
las paredes decoradas de marmol tallado con el árbol de la vida
y las estrellas del firmamento, lo mismo que los techos en madera,
y también con cálices de flores.

Pero tu bella ciudad,
terminada por tu hijo Al-Haken II,
tuvo una efímera vida,
ya que duró sólo 34 años,
siendo saqueada y destruida
durante las revueltas que precedieron a la república,
Después del reinado de Al-Mansur.

Tanto explendor, convertido en ruinas en tan poco tiempo...
Qué lástima.


miércoles, 15 de febrero de 2012

Córdoba-5

La Mezquita, y alrededores.
Ésta acuarela la pinté el pasado jueves, cuando visitamos la Mezquita-Catedral de Córdoba. No es un formato grande (23 x 31), pero tampoco muy pequeño. Suelo llevar un cuaderno de este tamaño, y una libreta más pequeña para apuntes, tamaño postal. La mezquita de Córdoba se merecía dedicarle algo más de tiempo, aunque con la poca luz, la falta de un sitio para sentarse, y el frío que hacía por la mañana, el resultado no resulta brillante. Pero es un recuerdo que me traigo de allá.
La Mezquita es un lugar fabuloso, que por sí misma justifica el viaje hasta Córdoba desde allá donde residas.
En particular, las zonas más antiguas, las naves de Abderramán I y Abderramán II, y la ampliación de Al-Hakém II, son dignas de admiración; la ampliación última de Almanzor es igualmente impactante por sus dimensiones, pero algo menos llamativa en su acabado.
Lo único que, en mi modesta opinión, desmerece del conjunto aunque por historia haya que respetar, son todas las capillas laterales llenas de imágenes y retablos que rompen absolutamente con el resto de la mezquita; capítulo aparte merece la parte central - la catedral cristiana- que, siendo impresionante, está absolutamente fuera de contexto aunque no desmerece en belleza de todo lo que le rodea y lo convierte en algo único.
En fin, es un conjunto arquitectónico espectacular, con unos contrastes brutales entre el exterior y el interior, e igualmente entre todo el conjunto musulman y la parte cristiana, lo que hace de la Mezquita algo absolutamente admirable e irrepetible. Como decía, no te lo puedes perder.

Después de la visita a la mezquita, y reponer fuerzas en los alrededores, dimos un paseo por la judería, aprovechando las horas más templadas del día.
En una plaza de ese barrio (Plaza ELIEH NAHMIAS) tomé un pequeño apunte de una casa muy bonita, a la que el dibujo no hace justicia, aprovechando que el sol permitía sentarse en un banco para dibujar, aunque los termómetros no pasaran de 10 grados en todo el día.
En fin, con esto se acaba la serie de apuntes al natural que he tomado en Córdoba, muchos menos de los que me hubiese gustado, pero es lo que pude hacer en los ratos que el frío apretaba menos.
A partir de las fotos tomadas, espero pintar en casa alguna cosa más de esta preciosa ciudad andalusí.

lunes, 13 de febrero de 2012

Cordoba-4

Nuestra estancia en la Qurduva árabe va finalizando, y como nos ha tocado la semana más fría del año, apenas he pintado al natural. Eso sí, me llevo muchas fotos para ir pintando luego en casa, aunque no tengan la frescura del natural.

Ayer cenamos en una taberna que tenía un precioso patio, lleno de columnas cuyos capiteles eran todos diferentes. Os pongo aquí un detalle recogido allá, mientras esperábamos la cena.

Y esta tarde, entre compra y compra, he tomado un apunte de la torre de la Mezquita-Catedral, que también os pongo aquí. Ambos dibujos están hechos con rotring, lápiz acuarelable y pincel de agua, muy práctico para estasa cosas.

Mi próximo post será desde casa, ya más tranquilo.
 Hasta pronto


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viernes, 10 de febrero de 2012

Córdoba - 3


Abderraman III, Califa Omeya de Córdoba, construyó su ciudad palatina a las afueras de Córdoba, en la ladera dando la espalda a sierra morena y mirando al valle del Guadalquivir, sobre una atalaya que domina todo el valle.
La ciudad, Madinat Al-Zahra o Medina Azahara, tardó 40 años en construirse, y sólo estuvo en pié 34 años.
Esta mañana hemos ido a visitar las ruinas de la ciudad, en proceso de restauración - recuperación arqueológica.
Uno siente, escucha, el murmullo de los soldados al cruzar el patio de armas, a los criados cruzando las estancias, el murmullo de las sedas de la vestimenta del primer ministro Ya'far y demás dignatarios, o quizá no; quizá te lo imaginas, quizá confundes el murmullo del viento al cruzar los patios, al atravesar los preciosos arcos de la entrada a las zonas nobles de la ciudad.
En cualquier caso, te sientes transportado diez siglos atrás, a los años del esplendor de los Omeyas; Abderramán, Al-Hakam, ... Imaginas al caudillo Almanzor dando voces, jaleando a sus tropas antes de salir de campaña a tierras de Castilla, al Califa arengando a sus súbditos o dirigiendo la oración en la mezquita.
Luego hemos visitado un lugar cercano, con reminiscencias de la misma época; Almodovar del Río. Pueblo de origen árabe también, construido sobre un otero cerca del guadalquivir, y coronado por un imponente castillo en muy buen estado de conservación. Escuchas hablar a la gente del lugar, y crees estar en aquella época, por su enrevesado acento, difícil para los foráneos, y con un sonido muy musical.
Un precioso día de visitas, con buen tiempo aunque fresco, con la única pena de que mi sóla cámara de fotos era de lápices y papel, por lo que no he podido hacer muchas 'fotos'.
Os acompaño una de Medina y otra de Almodovar.

Hasta mañana.

jueves, 9 de febrero de 2012

Córdoba-2


Luce un brillante sol sobre la ciudad de los Califas Omeyas.
Y uno se confía, viendo el azul radiante.
En el barrio judío, entre las callejas, el aire invernal sisea, serpentea,
se cuela entre las viviendas y se te clava en los huesos, dejándolos congelados.
El engaño del azul cobalto del cielo se viene abajo cuando, a la sombra de las estrechas calles,
unos cuchillos de hielo te dejan tieso.
De vez en cuando buscamos el abrigo de un patio, de un café, de un edificio singular,
tratando de recomponer el temple del cuerpo.
Unos preciosos patios, llenos de plantas aunque no luzcan mucho en invierno,
el contraste siempre presente entre el blanco de la cal, el rojo de los ladrillos y de las macetas
y el verde de las plantas hacen que mi cámara se quede sin batería de tanto disparar.
Como hace frío, apenas he dibujado esta mañana en la calle.
Al calor del sol invernal en un banco extramuros, he dibujado un apunte de la puerta de Almodóvar,
y otro dentro del patio del edificio de los archivos municipales de la ciudad.
Y aunque la calidad de las imágenes no sea buena, aquí los pongo para compartirlo con vosotros.
Un abrazo a todos

miércoles, 8 de febrero de 2012

Córdoba-1

Después de caminar por el centro de Córdoba toda la mañana, con buen tiempo aunque bastante frío, hemos parado a comer un menú en un precioso patio. No podía dejar paysar la ocasión, así que entre plato y plato, he hecho un par de dibujos a rotulador y pincel de agua. Os pongo aquí los dibujos, que no son nada, pero me han servido para entretenerme ese ratito. Hacía frío para sentarme en una esquina. tal vez ahora vaya a dar una vuelta. Saludos. Seguiremos informando desde esta preciosa ciudad de los Omeyas.
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sábado, 4 de febrero de 2012

Bretaña - Erguy

Bretaña - Erguy by mikel.quintana
Bretaña - Erguy, a photo by mikel.quintana on Flickr.

Bahía de Erquy, Bretaña.

El sol, cansado de lucir todo el día
busca tumbarse, acostarse,
detrás de la península de Finisterre
tiñendo el éter de tonos malvas,
de tonos anaranjados en su derredor.

Las aguas de la bahía están calmas,
increiblemente quietas,
envidiosas ellas de los colores que va tomando el cielo,
tratando de reflejar, en su azul profundo,
las luces del ocaso.

Sobre ellas, meciéndose suavemente,
los pequeños barcos de pesca artesanal,
los veleros y barquichuelas,
crean coloridos reflejos en la superficie.

Mientras cenamos una cazuela de mejillones
en una terraza del paseo marítimo,
tomo un apunte a la acuarela
tratando de reflejar la calma que transmite la Bahía en este colorido atardecer.