Luce un brillante sol sobre la ciudad de los Califas Omeyas.Y uno se confía, viendo el azul radiante.
En el barrio judío, entre las callejas, el aire invernal sisea, serpentea,
se cuela entre las viviendas y se te clava en los huesos, dejándolos congelados.
El engaño del azul cobalto del cielo se viene abajo cuando, a la sombra de las estrechas calles,
unos cuchillos de hielo te dejan tieso.
De vez en cuando buscamos el abrigo de un patio, de un café, de un edificio singular,
tratando de recomponer el temple del cuerpo.
Unos preciosos patios, llenos de plantas aunque no luzcan mucho en invierno,
el contraste siempre presente entre el blanco de la cal, el rojo de los ladrillos y de las macetas
y el verde de las plantas hacen que mi cámara se quede sin batería de tanto disparar.
Como hace frío, apenas he dibujado esta mañana en la calle.
Al calor del sol invernal en un banco extramuros, he dibujado un apunte de la puerta de Almodóvar,y otro dentro del patio del edificio de los archivos municipales de la ciudad.
Y aunque la calidad de las imágenes no sea buena, aquí los pongo para compartirlo con vosotros.
Un abrazo a todos

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