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martes, 27 de septiembre de 2011

Medina Sidonia




La ciudad de Medina  Sidonia, ciudad antigua conquistada por los árabes en el siglo VIII y reconquistada por Alfonso X en 1264, pasó a formar parte de la Frontera con el reino Nazarí de Granada y forma parte del Ducado de Medina Sidonia desde el siglo XV.
Es la capital de la comarca de la Janda y está situada en el cerro llamado del Castillo, con unas vistas panorámicas impresionantes sobre toda la comarca y sobre la Bahía de Cádiz.
Fué declarada conjunto histórico monumental y está llena de restos romanos, palacios árabes y otros más modernos. La ciudad, blanca por todos sus lados, es una maravilla. Su plaza mayor o plaza de España es el centro de la actividad y de la vida de la ciudad. Es famosa por sus dulces en  toda la comarca.

Ayer por la tarde, al bajar el sol, fuimos a esta bella ciudad a dar un paseo. Aparcamos el coche en la zona alta del pueblo, junto al castillo, e hicimos una primera parada a tomar un refresco en una casa rural que hay frente a la parroquia de Santa María, con unas vistas espectaculares sobre todo el pueblo.Allá en su terraza, pinté una panorámica sobre las azoteas de una zona del pueblo.
Luego bajamos callejeando hasta la plaza del pueblo, donde tomamos otro refresco mientras tomaba un apunte de la calle que sale de la plaza hacia el barrio del castillo. Cenamos opíparamente en el bar de Paco Ortega, por cuatro perras, y ya anochecido volvimos a Chiclana.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Vejer de la Frontera

VEJER

Este pueblo, como casi todos los pueblos de la frontera con los moros en el Cádiz del siglo XV, está situado en el alto de un cerro que domina todos los alrededores, en torno al castillo, con unas vistas inmejorables desde la costa hasta bastantes Km al interior.
Nosotros visitamos el pueblo ayer, sábado, por la tarde. 
Es un pueblo Blanco, limpio, con las calles del casco histórico empedradas; muy bien cuidado, siempre te quedan ganas de volver pensando que te has dejado algo.
En lo alto del pueblo, en a iglesia, había una boda; en frente había innumerables 'motards' que organizaron un escándalo tremendo con sus motos cuando los novios salieron de la iglesia. Se ve que el novio, o ámbos, eran moteros y sus colegas les rendían homenaje a su manera, revolucionando los motores y haciendo sonar las bocinas. ESTRUENDO TOTAL.
Huímos de allá, y nos refugiamos en una terraza en el barrio de la judería, dando la espalda al castillo y con vistas a poniente, sobre los tejados de las casas. Allá, mientras celebrábamos el sabbath con unas cervezas, pinté una vista del atardecer sobre Vejer; mientras pintaba, el viento de poniente nos erizaba el vello, se colaba entre la ropa veraniega que llevábamos y pedía una chaqueta a gritos. Terminé el dibujo como pude, y nos fuimos.
Buscando un lugar al abrigo del viento volvimos a la zona cercana a la iglesia, y al abrigo del poniente nos tomamos otra cañita más relajada junto al Arco de la Segur, en la calle que sube del arco a la iglesia.
Aún tuve tiempo de tomar otro apunte del torreon que hay entre el arco y la iglesia.
Al anochecer volvimos a Sancti Petri algo destemplados, pero con las retinas impregnadas del blanco de la cal teñido de bermejo y dorado por el sol de poniente y el vello aún erizado por la belleza del pueblo.

Una vez más, y van cuatro, prometo volver a Vejer.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Sancti Petri

Los últimos coletazos del verano.

Estamos pasando unos días de descanso en Chiclana de la Frontera. El clima es el típico de finales del verano, buen tiempo, bastante soleado, temperaturas agradables, caluroso a mediodía y fresco por la noche. Ideal para descansar.
Nuestra agenda es bien sencilla; largo paseo por la playa de la Barrosa, por las mañanas; luego aperitivo y a comer.
Descanso después de comer, en las horas altas del sol, y al atardecer un paseo por alguna localidad de las cercanías.
Hemos estado en Chiclana de la Frontera, en Conil de la Frontera, en San Fernando, en la marina de Sancti Petri, ... y seguiremos viendo lugares cercanos.

La Playa de la Barrosa es una inmensa playa, de arenas muy finas y con poca pendiente, que permite largos paseos por la orilla del agua. Está bordeada por dunas con vegetación típica de las mismas, y un poco después grandes pinares.
por la mañana, antes del desayuno, unos días salgo a pintar y otros a correr un poco por los alrededores, para abrir el apetito.

Ayer por la mañana pinté una vista de la urbanización en la que estamos, justo cuando el sol comenzaba a levantarse por detrás de los pinares. Por la tarde, nos acercamos al final de la playa de la barrosa, dirección a Cádiz, llegando a la marina de Santi Petri.
Por el camino, nos detuvimos en frente al fuerte y tomé un par de apuntes a la acuarela con el sol poniendose por detrás del morro de arena que bordea el chorro de agua que separa Chiclana de San Fernando.
La luz de poniente es majestuosa, llena de fuerza y colores cálidos, dando a todos los blancos edificios un aspecto de estar en llamas, espectacular.
Tomamos manzanillas (No, en infusión no) y al anochecer cena y descanso.
Seguiremos informando

sábado, 3 de septiembre de 2011

Las heridas... y las cicatrices.

Vuelo Málaga - Madrid. En el avión.

Durante el vuelo, voy hojeando la revista del avión, "ling" del mes de julio.
Entre otras cosas, viene un relato corto firmado por Enrique Tellechea, cuyo título es "LAS CICATRICES DE LA PIEDRA".
No voy a contar el relato; Sólo diré que se desarrolla en dos tiempos, y está relacionado con la guerra de la antigua Yugoeslavia. La historia se desarrolla en Dubrovnik, y habla de dos personas en un momento puntual de los bombardeos de la ciudad en 1991 y en la actualidad.  El fondo de la historia es la guerra, y sus cicatrices en las personas.
Es muy emotivo; al menos a mí me ha emocionado su lectura, y sin darme cuenta las lágrimas corrían por mi mejilla mientras lo leía. Cuando me he dado cuenta, he tenido que secarme y disimular la enorme congoja que el relato me ha producido. Para poder recuperar mi compostura he necesitado varios minutos, y la ocupante del asiento de al lado me observaba con curiosidad. Ha comentado algo en inglés, que no he llegado a comprender aunque he asentido con la cabeza, porque no tenía en ese momento ganas de conversar.
Me parece tremenda la capacidad que unas personas tienen para, con un relato corto de no más de dos folios,  penetrar hasta lo más íntimo del lector y "jugar" con sus sentimientos.
La capacidad que el uso de la palabra les concede a quienes tienen algo que decir, es enorme. En el fondo, lo importante no es, seguramente, la forma de escribir; aunque sí lo es. Lo más importante creo que es tener algo que decir y el deseo de compartirlo. A partir de ahí, si uno es sincero y se entrega en el relato, puede transmitir sus sentimientos y llegar a los lectores con facilidad, aunque probablemente haga falta, además, alguna habilidad.
Al menos, el autor del relato lo ha conseguido conmigo. Tal vez haya influido en ello mi estado de ánimo y el cansancio de una semana de trabajo fuera de casa, de sol a sol, pero sin duda el relato tenía la 'garra' suficiente para arañar mi coraza, y lo ha hecho sin que me diese cuenta casi.
Tendré que buscar bibliografía de este hombre...

jueves, 1 de septiembre de 2011

bretaña - playa

bretaña - playa by mikel.quintana
bretaña - playa, a photo by mikel.quintana on Flickr.
Hace unos días pinté esta acuarela a partir de una foto que hice cuando estuvimos en Bretaña, En la península de Crozón, cerca de Finisterre.
Los paisajes allá son espectaculares, tanto el verde del interior, como la costa, llena de playas y acantilados, y con unas espectaculares mareas que dejan todos los barcos varados en la arena cuando la marea baja.
Y al estar en el extremo oeste de Francia, las puestas de Sol sobre el océano no tienen parangón.
En esta acuarela trato de recoger tanto la belleza de sus playas y acantilados, como la luz del atardecer.
Espero que os guste.

Paseos por Urgull





Hace un par de días, con una tarde espléndida, fuimos a pasear por la ladera del monte Urgull.
Desde el muelle, y subiendo las escaleras del Acuarium, tomamos el 'paseo de los curas' y comenzamos a subir.  Luego de allá subimos a la Batería de las Damas, una fantástica atalaya sobre la Bahía de la concha.

Siempre me produce una extraña melancolía subir a este punto; será por los 'recuerdos' adquiridos de la historia, de batallas que nunca ví ni me contaron pero que puedo imaginar; será por la presencia de los cañones que protegen la entrada a la Bahía; o será porque desde allá parece que se pueda dominar el mundo entero; el hecho cierto es que la antigua Batería de las Damas, de la fortaleza de Urgull, tiene unas vistas espectaculares sobre gran parte de la ciudad.

Desde allá podemos ver el muelle de percadores, la dársena deportiva y, a continuación el Club Náutico, construcción atípica plantada sobre el muro perimetral de la playa de la Concha que emula la estructura de un barco, si se observa desde esta perspectiva, y que con su blancura resalta sobre el bonito edificio de piedra arenisca que constituye el antiguo casino que hoy alberga al ayuntamiento.
Podemos ver nítidamente la totalidad de los jardines de Alderdi Eder, que separan perfectamente el centro de la ciudad de la playa, y que vistos desde la Batería de las damas se ven cubiertos por el verdor de las copas de los tamarindos.

Podemos ver la playa de la concha de cabo a rabo, desde las escaleras del náutico hasta el Pico del Loro, llena de gente, sobre todo cuando la marea es viva como lo era antes de ayer por la luna nueva previa al equinoccio.
Se ve el palacio de Miramar y sus jardines, asomándose a la bahía por el Pico del Loro, y separando el centro de la ciudad y el barrio del Antiguo.

Se ve la playa de Ondarreta, con la Torre de Satrústegui presidiendo desde la falda de Igeldo los jardines de Ondarreta.
y se ven, de frente, y en primer plano, la isla de Santa Clara con su faro, y detrás suyo el monte Igeldo con el hotel en su cima, y el "Peine del Viento" de Eduardo Chillida en el límite de su frente marítimo.
En fin, "El marco incomparable".

 Finalmente, y detrás de Igeldo, en el horizonte se vislumbra toda la costa vasca, desde Getaria hasta el cabo Machichaco, según la claridad del día; muchas veces difuminado por la bruma litoral.
Esta vista es especialmente bonita, desde la Batería de las Damas, al atardecer; justo cuando el Sol va cayendo detrás de Igeldo y sobre el horizonte de la costa, iluminando el mar con esos tonos que van desde el blanco brillante al comienzo, luego amarillos, para tornar en naranjas, rojos y violetas al ocultarse el sol.

En la Batería nos detuvimos un rato, cuando el sol ya iba cayendo, Igeldo era casi una sombra obscura perfilada por el sol detrás suyo, y los reflejos en el mar brillantes;  recogí estos apuntes a la acuarela antes de continuar el paseo para bajar al centro de la ciudad y volver a casa.