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jueves, 25 de agosto de 2011

Donostia - Ulía

Donostia - Ulía by mikel.quintana
Donostia - Ulía, a photo by mikel.quintana on Flickr.
Esta tarde hemos subido hasta el que fué campo de tiro al plato, en Ulía.
Ya no quedan las casetas, ni las marcas de posición de los tiradores, pero han renovado la cafetería y hay una terraza muy agradable para pasar un rato agradable al atardecer de un día de verano.
Mientras tomábamos un refresco sentados en la terraza, he tomado este apunte de un costado de lo que fué el campo de tiro de Basollua.

Donostia - Kaia


Donostia - Kaia, a photo by mikel.quintana on Flickr.
Donostia - Kaia by mikel.quintanaayer por la tarde, paseábamos por la dársena del puerto de pescadores de Donostia; estaba nublado y atarcedía.
Por detrás de las nubes, hacia poniente, el sol caía lentamente hacia el infinito horizonte, sin que pudiéramos verlo. De pronto, se empezaron a abrir unos claros entre las nubes. Surgieron unos rayos de sol, casi horizontales, creando un ambiente irreal de claroscuros. El agua del puerto estaba obscura, de un verde oliva casi negro. Y, sin embargo, las casas de los pescadores en el muelle parecían brillar con luz propia.
Me senté en un noray, saqué el pincel de agua, y esto que acompaña es lo que fuí capaz de recoger en un apunte rápido y en formato pequeño. No refleja lo que ví, porque mis dotes de 'fotógrafo' no son muchas, pero fué un intento.

viernes, 19 de agosto de 2011

Puesta de sol tras Igueldo

El sol se ponía detrás de Igueldo; ibamos paseando con nuestra nieta pequeña, del antiguo al centro, y me he parado después del tunel a tomar este apunte.
La luz en el horizonte era maravillosa... mi capacidad de transportarla al papel muy limitada.
Pero ahí queda el recuerdo...

martes, 16 de agosto de 2011

Saturraran

Saturraran.

Una preciosa playa, en el límite occidental de Gipuzkoa.
Si bajas a esta playa fuera de la temporada veraniega, uno se siente transportado a otros tiempos.
Su aspecto salvaje, con los restos de rocas sin romper por la marea, te transporta a tiempos pretéritos y uno espera ver aparecer un brontosaurio por cualquier lado.

Sumida en el fondo de un profundo valle, rodeada por montes tierra adentro y por rocas y la rasa mareal por el noreste,  es una auténtica joya de la naturaleza que te pide dejar a un lado todo vestigio de la civilización, desprenderte de todo lo que llevas, y cruzar la parda y fina arena para sumergirte en sus límpidas aguas verdes.

Si te asomas al borde del acantilado por el lado oriental de la playa, asoma una enorme extensión de restos de sedimento cortados, gastados, rotos por las bravas aguas del cantábrico justo en la rasante de las mareas, cubierto por lapas, y lo único que corta esa visión, al fondo, es el Flysch.
Saturrarán es una sinfonía para los sentidos.
La vista, preciosa, del Cantábrico mostrando sobre las rocas que rodean la playa toda su bravura.
El bravo sonido de las olas rompiendo, permanentemente, sobre las rocas de la costa y el suave rumor de la espuma que queda y se va deshaciendo cuando las olas se retiran; el murmullo de la vegetación que rodea la playa meciéndose con la brisa y, cuando La Mar se enfada, el bramido del temporal batiendo la costa, agua, viento, lluvia, la furia de Saturno...
El olor de las rocas cuando el agua del mar se retira, cubiertas de moluscos y crustáceos de todo tipo, algas etc... que emula al de un plato de percebes templados en el plato.
El sabor a sal que se incrusta en el paladar...
la aspereza de las rocas y la suavidad de la fina arena...

Uno desea permanecer allá cuando el ocaso hace ocultarse al sol tras la silueta de Ondarroa y los montes que cubren su espalda, atraído por la belleza de la puesta del sol.
Si lo hace, en el falso silencio de la playa los sonidos de la naturaleza adquieren otra fuerza; uno cree escuchar el canto de las sirenas y se siente de pronto atrapado por la Hidra de Lerna, quisiera ser Heracles para derrotarla y librarse de ella, pero sucumbe a las fuerzas de la naturaleza y ya no puedes abandonar la playa.